Ante los últimos hechos delictivos y el crecimiento de la zona, ADUES impulsa una mesa de trabajo con los municipios de Esteban Echeverría, San Vicente, Ezeiza y Presidente Perón.
La seguridad volvió a ocupar un lugar central entre las preocupaciones de los vecinos de Canning. Frente a los últimos hechos delictivos y al crecimiento sostenido de la zona, desde la Asociación de Urbanizaciones de Canning (ADUES) buscan impulsar una estrategia conjunta que involucre a los municipios y permita reforzar la prevención en las principales vías de circulación.
Marcelo Burgos, abogado, vecino de Canning desde hace 25 años e integrante de la Mesa de Seguridad de ADUES, explicó que la iniciativa surgió a partir de distintos episodios de inseguridad registrados en los últimos tiempos y de la necesidad de acompañar el desarrollo urbano con mejores condiciones de seguridad.
En ese sentido, uno de los principales objetivos es conformar una mesa de trabajo interjurisdiccional que reúna a las autoridades de Esteban Echeverría, San Vicente, Ezeiza y Presidente Perón, los cuatro distritos vinculados con la Ruta 58.
Según contó Burgos a El Diario Sur, ya mantuvieron encuentros con los secretarios de Seguridad de Esteban Echeverría y San Vicente, mientras que buscan incorporar a los otros dos municipios.
Ruta 58: el eje de una estrategia de seguridad regional
Uno de los principales planteos de ADUES apunta a reforzar la vigilancia sobre la Ruta 58, una arteria fundamental para la circulación de Canning y sus alrededores.
La propuesta consiste en establecer controles permanentes con móviles policiales a lo largo del corredor, desde la zona de Coto hasta San Vicente.
«Tenemos que apuntar a que la Ruta 58 desde Coto hasta San Vicente sea permanentemente controlada con móviles policiales», sostuvo Burgos.
La iniciativa responde, entre otros factores, a las dificultades que genera la división de responsabilidades entre distintas jurisdicciones. Para la asociación, la coordinación entre municipios resulta fundamental para desarrollar una política de prevención que contemple a toda la región.
Además, ADUES planteó la posibilidad de que algunos barrios privados cedan espacios para instalar bases operativas destinadas a servicios de emergencia, con presencia de ambulancias, móviles policiales y bomberos.
Los puntos mencionados para avanzar con esta propuesta son las rotondas de conexión con las rutas 52 y 16, mediante aportes privados.
El crecimiento de Canning y los nuevos desafíos de seguridad
Desde ADUES consideran que el desarrollo de Canning debe contemplar no solamente la construcción de nuevos emprendimientos inmobiliarios, sino también la infraestructura y los servicios necesarios para acompañar el crecimiento poblacional.
«Cada proyecto nuevo tiene que estar relacionado con seguridad», planteó Burgos, quien propuso que los futuros desarrollos presenten planes específicos en esta materia.
La organización trabaja desde hace más de una década en cuestiones vinculadas con los perímetros y los sistemas de vigilancia de los barrios privados. Entre las iniciativas impulsadas se encuentra la coordinación entre las guardias de urbanizaciones cercanas para facilitar respuestas rápidas ante posibles delitos.
Según Burgos, esa articulación permitió reducir una primera serie de robos que había afectado a la zona.
Sin embargo, los últimos episodios volvieron a encender las alertas. Entre los casos mencionados aparecen el robo de una motocicleta en Lares, un hecho delictivo en una carnicería y distintos episodios vinculados con el robo de ruedas.
De todas maneras, el referente de ADUES aclaró que, en comparación con otros sectores del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), considera que Canning mantiene niveles delictivos relativamente bajos.
La importancia de denunciar y construir un mapa del delito
Otro de los puntos destacados por Burgos fue la necesidad de que los vecinos realicen las denuncias correspondientes ante cada hecho de inseguridad.
El integrante de ADUES advirtió sobre la existencia de una «cifra negra» de delitos que no quedan registrados formalmente y que, por lo tanto, dificultan el diagnóstico de la situación.
En ese marco, propuso recuperar la elaboración de un mapa del delito que permita identificar las zonas, los horarios y las modalidades más frecuentes.
La asociación ya había utilizado esta herramienta años atrás y, según relató Burgos, permitió avanzar en investigaciones sobre bandas que ingresaban a barrios privados.
Actualmente, desde ADUES observan que buena parte de los episodios registrados están relacionados con comercios y empresas, más que con ingresos a urbanizaciones cerradas.
También plantearon la posibilidad de aprovechar los recursos existentes en materia de seguridad privada. Burgos estimó que hay alrededor de 2.500 personas vinculadas con las guardias de la zona y consideró que su coordinación con las fuerzas policiales podría contribuir a establecer protocolos de actuación comunes.
El objetivo de la organización es consolidar un espacio de trabajo entre vecinos, barrios privados y autoridades municipales para anticiparse a los problemas que pueden surgir con el crecimiento de Canning.
«Nos gusta gestionar, nos gusta comprometernos», resumió Burgos, quien destacó la importancia de preservar la tranquilidad que caracteriza a la localidad y que motivó a muchas familias a elegirla como lugar de residencia.




